Sobre la mesa: Energía a través de la tinta

Hola a todos y todas,

Traigo a poner sobre la mesa el aprendizaje a través de la caligrafía japonesa, el shôdo. Llevo más de un año recibiendo clases y lo que me motivó a empezar a aprenderlo fue la búsqueda de conseguir un mejor control en mis trazos de pintura. Pinto al óleo y además de una manera bastante rápida, porque me emociono muchísimo y mi cerebro se pone a 1000, sin control. Pero no pasa nada porque si me equivoco, corrijo, tapo o cambio, hasta el punto de tener que aprender cuándo parar y soltar un cuadro.

Con el shôdo, en cambio, me fui a la antítesis de todo ello: a la única oportunidad, al no poder corregir, tapar ni cambiar nada, a tener que pensar y organizar antes de iniciar cada trazo.

Con el tiempo aprendí que, además de una práctica artística, es una forma de meditación, que me ayuda a relajarme, concentrarme y motivarme a mejorar. En cada línea y mancha de tinta no solo intento escribir los caracteres lo mejor posible, sino que dejo reflejado mi estado de ánimo, mis emociones y la energía que tenga en ese momento en cada trazo.

Quizás el secreto de todo ello y la tranquilidad que me da se debe a que es algo que por más décadas de experiencia que tengas, nunca hay una meta a la que llegar, sino solamente seguir aprendiendo a través de su práctica.

PD: guardo cada una de las hojas con las he practicado.

 

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